Como ya me autodefiní en otra ocasión, soy un poco Felipe (el amigo de Mafalda), o si quieren, el típico neurótico de alguna peli de Woodie Allen...
Creativa autocensurada (algo así como La momiaaaa), desconfiada de las propias capacidades, copada para adentro, insegura sin póliza posible; ando por la vida intentando convivir con todo esto y tratando de vencerme y no dejarme vencer. Soy clara? (no soy Marce. Uh, que chiste malo!)
Entonces, como también ya dije alguna vez, un día me senté frente a blogger a ver como mier... se armaba un blog y largué esta calesita, como parte de un ejercicio creativo, que se ve que, como todo lo que implica la palabra "ejercicio", me dio una especie de reacción negativa que no sé si aún logré resolver.
Y me pasó lo de siempre: que no me gusta el resultado. Y por eso me puse la consigna de hacer y postear lo que saliera, bien o mal... o peor, o muy peor.
Pero ayer piré por un rato, y venía en el colectivo pensando que iba a cerrar este blog, que soy un aburrimiento tremendo, que era más feliz cuando no lo leía nadie más que Pau. Si, mejor leo todas las entradas que hice y les daba un cierre y a otra cosa querida porque esto no se remonta.
Vuelta la esquina y arranca el gataflorismo: tengo que lookear el blog y ponerlo más lindo, que se refleje que soy copada, porque tengo un par de seguidores y quiero que encuentren gusto en leerme, por qué siempre comentan las tres mismas santas? etc, etc, etc...
Llegué a casa, lo leí todo (por suerte, como empecé el blog a los tropezones, no tengo muchos posts). Zafa. Podría ser mejor? Seguro. Podría ser peor? Podría.
Entonces? Siento que no le aporto nada a nadie desde acá.
Y bueno, agua y ajo, es un blog para aprender... a lo mejor el día de mañana te toca hacer un blog para enseñar... además siempre deja una enseñanza el aprendizaje de otro.
Tenes razón.
No borro posts, no me aflijo si no me comentan y me alegro si lo hacen, voy a buscar mi estilo y, de última, en otro momento, cuando la calesita se ponga vieja, arrancaré un avión supersónico y punto.
Es compleja la trama de nuestra psiquis, pero se pueden trabajar sus matices.
Es muy difícil del DIY de uno mismo!
Pero hay que animarse, pedir ayuda, probarse, caerse, levantarse... y reírse de uno mismo.