domingo, 10 de junio de 2012

La mano que sala la masa

Entre todos los malos hábitos que logré juntar durante mi vida, uno de los más recientes es experimentar una receta nueva justo cuando tengo que llevar algo a una casa a la que estamos invitados.
Convengamos que me tengo fe, pero ya sabemos como es esto: puede fallar.
Y cuando falla, la vergüenza es doble:  primero porque caigo con el típico paquetito de panadería (y es bastante imperdonable para quien se dice apasionada por las cosas dulces caseras) y segundo porque nunca falta un caído del catre que me diga: Qué rico esto Marce, lo hiciste vos?

Así que para evitar esos vericuetos, y teniendo ya mi cumple encima, ayer decidí probar la receta que encontré en blog de Marina de Galletitas de Amapola, Chocolate y Sal.
Cuando la lean van a ver que ella varió un poco la receta original... bueno yo hago lo mismo. Esa es otra costumbre que no voy a erradicar porque la llevo en los genes, ya me lo anunció mi madre (pero con disgusto, porque ella es muy buena cocinera pero siempre respeta las indicaciones).

Así que me la anoté en mi super cuaderno, fui a comprar semillas de amapola, calculé las proporciones de todo a la mitad (siempre hago eso la primera vez) y me puse a prepararla, mientras pensaba que me encantaría tener una cámara que saque buenas fotos en la cocina; y después pensé que mejor primero conseguía unas lindas cortinas porque las que hay ya están feas y... de repente descubrí que la masa no tomaba nunca la consistencia deseada. Le echo un poco más de harina? y si.  Y otro poquito? Y si...
Cuando estaba al borde de decidir que esa receta estaba mal escrita, me di cuenta que yo había pifiado la proporcion: la mitad de 2 tazas de harina... no es 1/2 taza!

Corregido el error y luego del reposo indicado, empecé a pasar las galletas por las semillas de amapola y la sal, y me pareció que la sal era mucha y demasiado gruesa
Le comento al Biker: "diría sal gruesa o eso lo imaginé yo? Debería ir a buscar la receta".
Biker me dice: "esas galletas tienen chocolate y TIENEN SAL?????"
Señal de alarma y culpa a morir: Biker es hipertenso.  Controlado, pero toma una pastillita para eso.  Nunca lo mandaron a hacer una dieta, pero naturalmente cocinamos con poca sal o sin ella.
En qué estaba pensando?  Qué clase de esposa malévola elige JUSTO esa receta?
Le digo: "Ay, cierto! Tu presión!"
Biker: "nooo, no lo digo por eso! No me convence la combinación!
Listo, quedamos así, el problema no es la presión...

Empiezo a sacarle granos de sal a las galletas antes de llevarlas al horno (así trabaja la culpa).
Se cocinan, las saco, y pruebo una luego de la cena.  Rica, pero la sal se siente mucho.  Lo miro al Biker que me ve desconfiado.
Se va a dormir.
Pongo las galletitas en una bandeja arriba de la heladera a resguardo del gato.  Me voy a dormir.
No.
Vuelvo.  Empiezo a "pelarle" la sal a las galletitas. A la 1 de la mañana.
Era eso, o no dormir en toda la noche, recordando La mano que mece la cuna...
PD:  Hoy las probé y está más ricas que ayer!  Y pienso que si Biker no come, mejor... todas para mi!

4 comentarios:

  1. Y? Le gustaron? Me parece que los hombres son mas tradicionales, bah no se, digo.
    A mi me encantó la combinación pero es diferente. Las tuyas se ven mas redonditas, no?
    Un beso y gracias
    Marina

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    1. Todavía no se animó! Pero ya va a caer, le tengo que dar una que no se vea muy llena de sal.
      Si, están más redondas porque me obsesioné haciendo unas bolitas.
      Gracias a vos!
      Beso

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  2. Yo soy igual! Experimento cuando invito gente y después los nervios me carcomen hasta que puedo comprobar como salio!
    Estos se ven geniales!

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    1. Ay pero es increíble... con qué necesidad, no? Pero como decía mi abuela, muy dada a los refranes: genio y figura... hasta la sepultura.
      Las galletitas, modestamente, están tan ricas, que ya me estoy transformando en Gollum.

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Los comentarios me alegran más que haber sacado la sortija!