Me suele pasar que las vacaciones nunca son como las estuve o estuvimos planeando.
Puede ocurrir que el tiempo que me puedo ir es menor porque se produjo un agujero en el bolsillo que no sabemos cuando pasó;
O que hayamos pensando en comprar un paquetito de tres noches maravillosas en un hotel boutique en la costa y resulta que el lugar te genera un sentimiento más parecido al de la peli El Resplandor, que a la calma que uno presuponía iba a tener,
O que yo desee con locura playita, pero Biker ya haya preparado su mochila montañera y me toque sufrir con mi vértigo por un caminito que a la vista de cualquier mortal apenas es un poquito empinado, y para mi es el Everest en Argentina. Ojo que el Biker, que es un experto montañista me tiene toda la paciencia, pero mi neurosis es más fuerte.
O, que el año que elegimos una zona que suele caracterizarse por ser muy seca, por ejemplo, justo llueve cuando vamos nosotros. Y ni siquiera así conseguí que me levanten una recordatorio en mi honor. Claro, no soy la Pachamama (y lo digo con sumo respeto).
En fin, como sea, igual siempre terminamos disfrutando de los momentos que nos tocan, haciendo anécdotas graciosas de lo que en su momento no viví como tal.
Este año, el plan para esta fecha (yo no tengo hijitos) era disfrutar vacaciones familiares con mi hermana, que viene cada dos años. Mis padres vienen de Mendoza y se instalan en casa, junto con mi hermana. Visitamos y nos visitan parientes y amigos, hacemos salidas de hermanas, comidas ricas según la especialidad de cada uno y le damos permiso a Biker para que se escape unos días a la montaña con la excusa de que así estamos más cómodos en casa...
Pero, obvio, hubo cambio de planes. No rotundo, sino geográfico y por razones de fuerza mayor. Mi madre, empecinada en adueñarse de cuanto piso encuentra, se cayó y se fracturó muñeca y húmero. Ahora lo digo así, para darle un poco de onda, no fue gracioso cuando me llamaron para avisarme.
Y con brazo inmovilizado, pocas cosas para hacer por sí misma y un poco de puchero porque para ella también el plan no era justamente ese, decidimos dar vuelta las vacaciones y me voy para su casa, donde ya está mi hermanita.
Como todo lo que surge así, me desorganicé. Ando a las corridas preparando cosas que no tenía previstas, y haciendo listas probables de cosas para llevar. Y qué hago acá escribiendo? Procrastinación? Si, absoluta. Y un recreo.
Y un poquito de catarsis, porque allá donde viven mis papás es una zona alejada de la ciudad, y está bueno para verano, otoño y primavera, pero el invierno lo sufroooo!
Cuantos kilos de ropa me llevo? Qué cosas llevo para hacer, además de unas pendientes que tengo con Lula? Me llevo mi cuaderno de recetas favoritas o las guardo en pinterest? Llevo muchos paquetes de galletitas Toddy o allá se consiguen? Aaah, no si acá no son cuestiones existenciales en si, pero hay que tratarlas como asuntos de estado.
Bueno, lo que sea, me voy a seguir organizando mi lista, comprar unos encargos que me hicieron y ponerme en onda vacaciones a la cuenta de 3... 2... 1...
Vas , comes comidas altamente caloricas para tratar de superar el q (va con onda)te vas a re cagar de frio.Saca muchas fotos tomate la tarde para editarlas,disfruta mucho de tu mama y de tu hermana, atesora esos momentos q gracias ...(rellene con lo que corresponda)los tenes.
ResponderEliminarBeso grandeeeeeeeeee
Mil gracias, voy a hacer todo eso, buena excusa para comer!!! Aparte acá estaba tan nerviosa que se me cerró el estómago, no está mal si no tenes como bajar los kilitos que subiste, pero en vacaciones HAY QUE COMER RICO!
EliminarPD: Gracias por el dato del hilo, tengo que encontrar un vendedor así de amable, o ir a visitar al tuyo, jajaja.