sábado, 9 de junio de 2012

Todo para último momento!

En realidad la frase completa sería "Siempre dejan todo para último momento"!, y la solía repetir mi madre los domingos a la noche cuando "oh, sorpresa" recordábamos que nos faltaba algo importantísimo para el lunes.
Qué culpa teníamos de que siempre pidieran las cosas más importantes antes del fin de semana!

Y bueno, a fuerza de repetir actos, se genera un hábito.  Y yo, en ese sentido, soy muy habituada.

Así que, teniendo mañana clase en el taller de muñecos, decidí que no estaría mal tratar de hacer, por lo menos, uno de los títeres que teníamos pendientes. Claro, digo títeres y pueden pensar que es algo difícil,  pero no... son títeres de dedo!!!
Encima, con el agravante de que este año, la mitad de los muñecos los tengo inconclusos (y si, la jirafa sigue sin ojos, como ya comenté en otro post por ahí).
Ya me estaba sintiendo como Felipe, el amigo de Mafalda: sin hacer la tarea y con esa maldita angustia que tampoco me dejaba disfrutar del ocio.
Entonces otra vez, me encontré cosiendo un viernes a la noche, pero no cualquier viernes, sino un viernes, pre taller.  Me apuré y terminé (casi, le faltan los bigotes) el conejo.  Aplauso para mi, porque lo hice antes de cenar (Gracias Biker que cocinaste vos!).

Ahora me voy a dormir con la conciencia un poquito más tranquila.
Y obvio, como cuando era chica, antes de acostarme le doy un beso al conejo sin bigotes y al gato sin uñitas... tampoco soy la mujer Maravilla, che!






PD: Mala la calidad de la imágen... pero no sé si es que tengo una maquinita muy mala o soy peor fotógrafa de lo que creía!

domingo, 3 de junio de 2012

Galletitas con Chips de Chocolate - Versión No Original

Aclaro que no es la original, porque yo tengo una que es mi caballito de batalla.
Pero cuando empecé a hacerla esta mañana, mientras preparaba todos los ingredientes, encontré esta receta que me habían dado en el paraíso repostero, y decidí probarla...

Ingredientes:
100 g de manteca blanda.
120 g de azúcar negra.
45 g de azúcar.
1 huevo.
3/4 de cdita. de esencia de vainilla (yo prefiero usar ralladura de naranja - o limón en este caso-)
210 g de harina común.
1/2 cdita. de bicarbonato de sodio.
3/4 cdita. de sal
60 g de chips de chocolate (la receta decía 170g, pero no me alcanzaban... yo lo dejo librado al gusto del consumidor)
Opcional: 1/2 taza de nueces.

Preparación:
Precalentar el horno a temperatura media (eso dice la receta, yo nunca lo leí).
Batir a punto crema la manteca blanda con los dos tipos de azúcar.  Incorporar el huevo y la esencia de vainilla (o ralladura).
Agregar los ingredientes secos tamizados y unir integrando los chips de chocolate (y las nueces picadas grandes, si eligieron ponerlas).
Colocar la preparación por cucharaditas, bien separadas unas de otras, sobre una placa enmantecada y enharinada.  La verdad es que yo hice unas semi tortitas y la placa la dejé así como estaba y no tuve ningún problema para sacarlas... creo que tienen suficiente manteca para no pegarse.
Hornear por 15 minutos aprox...  Si tienen un horno como el mío, que cocina desparejo, tomen el recaudo de dar vuelta la fuente, para que no se quemen la mitad de las galletitas.
Retirar, dejar enfriar y servir con un rico café, en el cumple 92 de la nonna.
Llevar la receta memorizada, para no quedar como una improvisada cuando te la pidan...

Tengo la mala costumbre de improvisar justo cuando tengo que llevar algo a una reunión... menos mal que salieron riquísimas. Obvio, las testeamos con Biker antes de ir!

viernes, 1 de junio de 2012

Crimen y Castigo

Y no, la verdad es que no voy a hablar de la obra de Dostoievski, porque todavía no la leí.

Pasó que me quedé enganchada con el tema de mi infancia, y me vino este recuerdo:

Corría el año 1976, y en un primer grado de una escuela del barrio de Flores, dos compañeritas (mías), acaban de pelearse, sellando esa contienda con el terrible "corto mano, corto fierro".
Una de ellas es Mariela, MI amiga en ese entonces.  La otra es Lorena, una compañera nomás.
Lorena me convida un Sugus de limón, acepto porque siempre fueron y serán mis favoritos.

Le pregunto si le convida a Mariela y me dice: "noo, a ella nooo!"  La verdad no recuerdo si fue una negativa o una orden rotunda.
Lo que si recuerdo, es que, armada de indignación y mucha osadía, apenas pude, hice la gran Robin Hood y le saqué a Lorena del bolsillo del guardapolvo, el paquetito de caramelos y le dí uno a Mariela.

Digamos que fui honesta, porque no sólo no tomé otro caramelo para mí, sino que le avisé a Lorena que le devolvía el paquete y el motivo por el que se lo había sacado... si, confesé mi crimen, con prueba del delito y todo.

En el recreo, la vi a Lorena con su amigota, llamando a su hermana, que cursaba el tercer grado en la misma escuela.  Me acuerdo que me dijo: "no la estoy llamando a mi hermana, eh?" Yo ni siquiera entendí por qué me lo aclaraba (qué inocente por favor!)
Ahora pienso que Lorena era descaradamente mentirosa.

Al ratito caen Lorena, la amigota y Claudia, la hermana de Lorena.  Resulta ser que Claudia era muy temperamental para mi gusto, y me gritaba como una desaforada.  Me encaró con una pregunta que era una acusación "vos le sacaste un caramelo a mi hermanaaaa?"
Gritó, gritó y dijo cosas que ni recuerdo, pero lo esencial no me lo olvido más:  la niña, cerró su enojo con esta amenaza:  "si mañana no le traes UN PAQUETE de caramelos a mi hermana, a tu papá y a tu mamá les va a pesar mucho! Entendiste?"  Acompañaba con su puño pegándole a su otra mano, no les miento.
Dije que sí, pero la verdad no le había entendido.  Saben lo que significó para mi "les va a pesar mucho"?  Me imaginé a mis padres, siendo aplastados por un sujeto enorme, como un luchador de sumo, que les saltaba encima una y otra vez.  Admito que ahí hay algo de los dibujitos animados que miraba, seguro.
La sola imagen me llené de un terror tal, que esa tarde que justo mi mamá y la de Mariela salieron a hacer compras con nosotras, intentamos vanamente que nos compraran un paquete de Sugus.

Sin el paquete, y con el temor de lo que a mis papás les ocurriría, a la noche me largué a llorar y volví a confesar mi crimen, esta vez a mi mamá.  Me ligué un reto por el robo original, pero el paquete me lo compraron con una condición: solamente iba a restituir el caramelo que había sacado, qué se pensaba esa mocosa!.

Aprendí:
- que "pesar mucho" no solo significa tener mucho peso... aunque el sentido que tenía esta frase en realidad era temible porque casi mafioso.
- que no tenía que juntarme más con Lorena y evitar de todos los modos posibles, que me invitara a su casa, o peor, que supiera donde yo vivía...
- que Robin Hood es un personaje de ficción y en la vida real, para  hacer justicia por los que menos tienen, el camino no es el robo.

Lástima que ese sólo hecho, bastó para perder la osadía por el resto de mi vida.
Y todo por un Sugus!

PD: De más está decir que los nombres de las protagonistas están cambiados para mantener su identidad reservada (lo hice por mí más que nada... jeje)

jueves, 31 de mayo de 2012

La niña que fui

Psicóloga en NO EJERCICIO de la profesión, a veces me permito hacerme una terapia baratita, a gusto del consumidor.
En realidad, dejé de ir a mi analista, que me encantaba, porque mi bolsillo dijo: "mira, vamos a hacer así, por un tiempito suspendes.. así a mi no me dejas tan flaco y vos aprendes a sobrellevar un poquito tu neurosis solita, que no estaría nada mal a esta altura de la vida".  Y me pareció una propuesta aceptable.
Así que por el momento, también tengo que dejar de decirle a mi madre: yo era una infeliz, pero en terapia me di cuenta que vos tenías la culpa de todo.
(Obviamente mi madre nunca se hizo cargo... mejor así).

Entonces hoy, en sesión improvisada, pensé cómo era cuando era chica, qué cosas lindas podía recuperar, para tener un poco más de la la niña que fui.
Y me acordé que cuando era chica...

... muuuy chica, aparte de tener un vozarrón que daba a fumadora empedernida y unos rulos divinos que ya quisiera tener ahora, tenía la asquerosa costumbre de tomarme los cafés que quedaban en las mesas de los bares.  Mi mamá me tenía que vigilar mucho porque en cualquier descuido... zas, ahí estaba Marcelita en la mesa de al lado empinando la taza.
De eso me quedó solamente la adicción al café, porque ni que me paguen comparto una taza con alguien, así me lo traigan a George Clooney con la Nespresso.

... si no tomaba cafés, juntaba piedritas del suelo y me las llevaba a la boca como Sugus Confitados.
Ay, de sólo pensarlo se me llena la cabeza de hipocondría virósica!!

... cantaba tan horrible pero feliz, que mi familia me hacía repetir mis canciones favoritas mil veces (aunque sospecho que se reían con mi interpretación). Conservo testimonio grabado de eso, y asumo la total responsabilidad de los daños ocasionados en oído externo, medio e interno de los que me alentaban a cantar.
Ahora, me sigue haciendo feliz cantar, pero lo hago bajito porque siento que nunca le atino a las notas y no quiero que nadie se ria de mi.
Y eso que hace 6 años tomé unos meses clases de canto y mi profe me tenía fe!

... me encantaba dibujar y pintar.  Tanto que mis papas me regalaron para mi comunión una caja de acuarelables Carand'Ache, que todavía tengo.  Obvio que los colores que me gustaban quedaron chiquitos, y hay otros que están casi sin tocar.
De grande, cuando hice cursos de ilustración, nunca pasaba del boceto al color.  Y si lo hacía, nunca, pero nunca, me gustaban los colores elegidos.

... era tan desordenada que una vez, los Reyes Magos me dejaron una nota espantados del lío que habían encontrado cuando fueron a buscar el agua y el pasto... y yo me morí de la vergüenza.
Pero nunca logré ser ordenada.  Lo deseo, pero hay algo más fuerte que me lo impide!

... cuando jugaba a las muñecas con mi hermana, yo montaba una representación teatral casi, como si fueran marionetas.  A mi hermana le gustaba tirarse en la cama de al lado y mirar, y reirse.
Creo que si pudiera, haría un curso de titiritera... porque dar la cara, eso si que no.

... me encantaba leer, tanto como ahora.  Sólo que antes no discriminaba y leía lo que fuera, a riesgo de arruinar mi infantil e inocente cabecita con una novela "para grandes".
Ahora que puedo elegir... me encantan los libros infantiles con buenas ilustraciones!

... con esto de que siempre me gustó dibujar, que parece que lo hacía bien, mi mamá decidió mandarme a dibujo, pero alguien le dijo que no me mandara, que me iban a sacar la espontaneidad.
Menos mal.  Para qué darles ese trabajo a los otros, si yo puedo perderla sola?

En fin, la lista es más larga, pero ya hasta yo tengo sueño.  Lo mejor?  Encontré que en algún lado están las herramientas, me falta la llave (aunque este blog y algunos amigos pueden llegar a oficiar de cerrajeros).





domingo, 27 de mayo de 2012

Tubí or not tubí... datis de cuéstion

Yo tengo este blog.
I am the master of this blog.
También soy la master de mi vida, pero me parece que la está gobernando algún tipo de interinato porque estoy un poco fuera de mí.
No sacada, eh?
Desordenada, poco creativa, fiaca, angustiada porque en un mes llega mi hermana de visita y no se por donde empezar a poner orden.  Y la visita de mi hermana ocurre cada dos años porque vive afuera.  Y cuando viene la alojo en casa, lo mismo que a mis padres... así que tengo que hacer lugar.

Pero vuelvo: yo tengo este blog.
Y quiero coparlo de mi, cuando yo soy copada.
No quiero llenarlo de mi, cuando estoy llena (salvo que la "llenitud" sea más bien "plenitud").
Quiero reirme de lo que escribo.
Quiero sorprenderme de lo que escribo.
Quiero que me genere ternura lo que escribo (como la que me genera Pao de Kokoro).
Quiero sentir que sale todo de mí en lo que escribo.
Quiero escribir.

Hasta hace un tiempo pensaba que si este blog no tenía nada creativo, ni artístico o artesanal para ofrecer, para que mierrrr... lo tenia.
Estuve leyendo muchos blogs de gente que muy copada que postea cosas a diario,  y no todos tienen proyectos personales de ilustración, muñecos, joyas, o lo que sea.  Algunas personas simplemente escriben.
Yo soy una mezcla de ambas (pero ahora me parece que estoy medio diluida).

Cómo retomo?

Qué mal me pegan las tardes de domingos nublados...