Hoy (bueno, en realidad ayer), salimos del trabajo con una amiga y nos fuimos corriendo para la feria.
Me encanta ver que hay gente tan inspirada, creativa y capaz de hacer cosas tan bellas!
Como siempre, empecé a hacer un recorrido ordenado y terminé perdiéndome.
Pero encontré dos stands que quería visitar sí o sí, y debo decir que son tan lindos y tienen cosas tan hermosas como las que había visto en las fotos.
Además de estar decorados maravillosamente. Si, son muchos elogios, pero los merecen:
Solo para mí: No la encontré a Marina (lástima! le dejé un saludo pero el nombre de este blog es largo para recordarlo), pero vi en vivo y en directo sus manteles, cortinas, lámparas, etc. Es más, ya estaba tan mareada de ir y venir, que temía no encontrar el local y su lámpara pajaritos, me lo señaló inmediatamente!
Divino todo! Y genial la idea de los pallets, pero no digo mucho, por si alguien quiere ir a verlo personalmente... es lo más recomendable.
Antoniana: Si yo pudiera, coleccionaría tazas, cuadernos y bolsos... así que imagínense lo que fue llegar a este stand. Como estaba con una amiga, guardé la compostura, pregunté si las telas eran de acá, toque bolsos, me morí de amor con algunos y, como si fuera poco, me deleité con toda la ambientación: los origamis de Pao, los banderines de washi tape (y un frasco con un par de ellas puestas en un mueble), y los muebles turquesas.
Aunque me faltó tiempo, con estas dos visitas que hice, les puedo asegurar que me volví con el corazón contento (y lleno de alegría... jajaja).
miércoles, 20 de junio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
Intitulable
No puedo ponerle un nombre a este post sin que suene como una placa roja de crónica. Y la verdad, no es para tanto, pero yo lo viví así.
En mis genes, y sé que está ahí porque mi nonna, mi tía, mi padre y mi hermana son iguales, está el poder de guardar muchas cosas por las dudas. Pero dudas siempre tengo, y las cosas guardadas no las uso.
Así que, a sólo 20 días de la llegada de mi hermana a Argentina, con deseos de redecorar un poco mi casa y hacerla más funcional, con pocos muebles y buena voluntad sobre todo, empecé la campaña "liberando espacios". Mi marido, que es capaz de tirar hasta un piano si le parece que es un trasto viejo, me ayudó un poco, pero no se metió mucho porque yo necesitaba revisar todo. Era mi manera de ver que no se escapara algo importantísimo... que hace 4 años que está guardado en la baulera.
Así que él se ocupó de ir trayendo cosas de la baulera, animarme y poner "música para cantar", cosa de hacerme mas grata la tarea.
Y me pasó lo que temí que pasaría. En un momento tenía sobre la mesa miles de papeles decorativos, recetas, cartas, cosas que no servían para nada, etc.; todo mezclado. Y me entró una angustia enorme: como hice para guardar todo esto? Por que? Qué tiro? Qué guardo?
Y me puse a llorar como si fuera una nena con globo perdido.
Y Biker me miraba preocupado. Lloras por lo que tenes que tirar?
Repaso mental. Nooo, lloro por este gen defectuoso!!!
Digo yo, no existirá, a lo mejor en Japón o algún país con alto desarrollo tecnológico, un robotito que detecte cuando uno está guardando algo 100% inútil y lo elimine con rayo laser? Y si funciona con retroactivo a un par de años, mejor...
Si tienen receta anti acumulación, por favor pasenlaaa!
Mientras tanto, sigo revisando, tirando... y cantando la musiquita que Biker me regala:
(no así de lindo, qué le vamos a hacer)
En mis genes, y sé que está ahí porque mi nonna, mi tía, mi padre y mi hermana son iguales, está el poder de guardar muchas cosas por las dudas. Pero dudas siempre tengo, y las cosas guardadas no las uso.
Así que, a sólo 20 días de la llegada de mi hermana a Argentina, con deseos de redecorar un poco mi casa y hacerla más funcional, con pocos muebles y buena voluntad sobre todo, empecé la campaña "liberando espacios". Mi marido, que es capaz de tirar hasta un piano si le parece que es un trasto viejo, me ayudó un poco, pero no se metió mucho porque yo necesitaba revisar todo. Era mi manera de ver que no se escapara algo importantísimo... que hace 4 años que está guardado en la baulera.
Así que él se ocupó de ir trayendo cosas de la baulera, animarme y poner "música para cantar", cosa de hacerme mas grata la tarea.
Y me pasó lo que temí que pasaría. En un momento tenía sobre la mesa miles de papeles decorativos, recetas, cartas, cosas que no servían para nada, etc.; todo mezclado. Y me entró una angustia enorme: como hice para guardar todo esto? Por que? Qué tiro? Qué guardo?
Y me puse a llorar como si fuera una nena con globo perdido.
Y Biker me miraba preocupado. Lloras por lo que tenes que tirar?
Repaso mental. Nooo, lloro por este gen defectuoso!!!
Digo yo, no existirá, a lo mejor en Japón o algún país con alto desarrollo tecnológico, un robotito que detecte cuando uno está guardando algo 100% inútil y lo elimine con rayo laser? Y si funciona con retroactivo a un par de años, mejor...
Si tienen receta anti acumulación, por favor pasenlaaa!
Mientras tanto, sigo revisando, tirando... y cantando la musiquita que Biker me regala:
(no así de lindo, qué le vamos a hacer)
martes, 12 de junio de 2012
Feliz cumpleaños... a miii!
Llegó el día. Llegaron los 42.
Como dije esta mañana: 42 velitas ya son toda una fogata.
Lo bueno es que significan años vividos, y bien! Qué me faltan cosas? Segurooo.
Pero creo que la balanza se inclina hacia lo positivo, sin dudas.
Recuerdo que hace muchos años, había escuchado a Maitena en un reportaje, contando que el día que cumplió 40 se lloró la vida. A mi no me pasó.
Me vino un sentimiento que yo erroneamente lo llamo "viejazo", pero es algo así como "conciencia de la edad que tengo" a fines del año pasado.
Y lo estoy trabajando, no porque sienta que ya soy anciana, sino porque vi que hay cosas que empezaron a cambiar... el cuerpo sobre todo, que parece que ese se entera antes que nuestra cabeza y nuestro corazón con su rincón para los 20 años!
Y así como si nada, tengo una arruguita por aca; si me río poco, no se nota, pero empiezo a aparecer como una amarga. Entonces me rio con arruga y todo? Y si!
Y de repente, zas, pancita. Nunca tuve. Y un día la tipa apareció y plantó bandera. Y la miro y me quiero amigar, pero todavía nos desconfiamos mutuamente (aunque creo que ella confía más en mí, porque la alimento con todas las de la ley! para que una galletita integral, si hay una medialuna de manteca?)
Y los brazos con autonomía de movimientos en sus músculos (o aquello que ocupa su lugar).
Y enfocamos las cosas chicas para poder leerlas...
Pero todo eso, que ahora es crítico, luego se acomoda... quiero creer. Y lo importante no pasa por ahí, sino por disfrutar lo que hacemos, y nos apropiamos de la experiencia que vamos gananado, no?
Hoy una amiga, me dijo la frase alentadora del siglo: "y bueno, pensá que uno no deja de cumplir años hasta que se muere". Clarísima.
Así que Feliz Cumple para mi, y... la pucha que vale la pena estar vivo!!!!
Como dije esta mañana: 42 velitas ya son toda una fogata.
Lo bueno es que significan años vividos, y bien! Qué me faltan cosas? Segurooo.
Pero creo que la balanza se inclina hacia lo positivo, sin dudas.
Recuerdo que hace muchos años, había escuchado a Maitena en un reportaje, contando que el día que cumplió 40 se lloró la vida. A mi no me pasó.
Me vino un sentimiento que yo erroneamente lo llamo "viejazo", pero es algo así como "conciencia de la edad que tengo" a fines del año pasado.
Y lo estoy trabajando, no porque sienta que ya soy anciana, sino porque vi que hay cosas que empezaron a cambiar... el cuerpo sobre todo, que parece que ese se entera antes que nuestra cabeza y nuestro corazón con su rincón para los 20 años!
Y así como si nada, tengo una arruguita por aca; si me río poco, no se nota, pero empiezo a aparecer como una amarga. Entonces me rio con arruga y todo? Y si!
Y de repente, zas, pancita. Nunca tuve. Y un día la tipa apareció y plantó bandera. Y la miro y me quiero amigar, pero todavía nos desconfiamos mutuamente (aunque creo que ella confía más en mí, porque la alimento con todas las de la ley! para que una galletita integral, si hay una medialuna de manteca?)
Y los brazos con autonomía de movimientos en sus músculos (o aquello que ocupa su lugar).
Y enfocamos las cosas chicas para poder leerlas...
Pero todo eso, que ahora es crítico, luego se acomoda... quiero creer. Y lo importante no pasa por ahí, sino por disfrutar lo que hacemos, y nos apropiamos de la experiencia que vamos gananado, no?
Hoy una amiga, me dijo la frase alentadora del siglo: "y bueno, pensá que uno no deja de cumplir años hasta que se muere". Clarísima.
Así que Feliz Cumple para mi, y... la pucha que vale la pena estar vivo!!!!
Agradecimiento
Hace un par de años, cansada de mi trabajo de oficina y con poco tiempo para ejercer mi profesión (que ahora momentáneamente abandoné), recibí un mensaje que fue, sin lugar a dudas, el comienzo de un nuevo camino:
Che, me anoté en el curso de ilustración infantil del sótano blanco. Ya no quedan más vacantes, pero llama y pedí que te dejen el lista de espera.
Era Pau, y no lo dijo tan fríamente como se lee acá, porque ella siempre está entusiasmada. Si la conocés, sabes que cuando habla de algo que le apasiona, le brillan los ojos. Y me contagió tanto el entusiasmo que me anoté yo también y hasta insistí para que me dieran una vacante. Y entramos las dos juntas.
Empecé a conectarme con algo que me gustaba mucho cuando era chica: dibujar.
Volvió a pasar lo mismo con el taller de Sonia Esplugas. Otra vez fui, por la pila de Pau.
Ahí empecé a ver que sí podía dibujar, pero me faltaba soltarme, darle vuelo a mis ganas.
El año pasado apareció un nuevo mensaje de Pau: el taller de Maminas.
Y me anoté, y ella se fue a México por laburo y yo me encontré de repente haciendo muñecos y disfrutando ese proceso. Tanto que quiero seguir, que me compré la máquina y que estoy esperando que venga mi madre de visita para que me explique de telas, y moldes y esas cosas (y mi madre todavía no puede creer que esto esté sucediendo).
Hoy, en mi cumpleaños, quise dedicarle este post a Pau, mi primita del alma, la que me "tocaba" cuidar en las reuniones familiares (porque siempre fue tan pila que de chiquita, los otros primos no le tenían paciencia), la que no se iba a acostar cuando se quedaban a dormir en casa, hasta que yo no fuera con ella, la que siendo re piojito inventaba historias en el quincho de la quinta de Rodriguez... la grosa que hoy me acerca a todo lo que me puede hacer feliz desde este lugar del crear.
Se lo dedico a ella, porque parte de la balanza positiva de mis 42 años, tiene mucho de su ayuda.
Por su pila y las flores que me tira, y que yo le devuelvo y así estamos...
Gracias por todo Pau!!! (bueno, ya me conoces, lo mío es onda cubito)
PD: Retomá tu blog que todavía extraño la felicidad matinal de ver tu nuevo post cada día!!!
Che, me anoté en el curso de ilustración infantil del sótano blanco. Ya no quedan más vacantes, pero llama y pedí que te dejen el lista de espera.
Era Pau, y no lo dijo tan fríamente como se lee acá, porque ella siempre está entusiasmada. Si la conocés, sabes que cuando habla de algo que le apasiona, le brillan los ojos. Y me contagió tanto el entusiasmo que me anoté yo también y hasta insistí para que me dieran una vacante. Y entramos las dos juntas.
Empecé a conectarme con algo que me gustaba mucho cuando era chica: dibujar.
Volvió a pasar lo mismo con el taller de Sonia Esplugas. Otra vez fui, por la pila de Pau.
Ahí empecé a ver que sí podía dibujar, pero me faltaba soltarme, darle vuelo a mis ganas.
El año pasado apareció un nuevo mensaje de Pau: el taller de Maminas.
Y me anoté, y ella se fue a México por laburo y yo me encontré de repente haciendo muñecos y disfrutando ese proceso. Tanto que quiero seguir, que me compré la máquina y que estoy esperando que venga mi madre de visita para que me explique de telas, y moldes y esas cosas (y mi madre todavía no puede creer que esto esté sucediendo).
Hoy, en mi cumpleaños, quise dedicarle este post a Pau, mi primita del alma, la que me "tocaba" cuidar en las reuniones familiares (porque siempre fue tan pila que de chiquita, los otros primos no le tenían paciencia), la que no se iba a acostar cuando se quedaban a dormir en casa, hasta que yo no fuera con ella, la que siendo re piojito inventaba historias en el quincho de la quinta de Rodriguez... la grosa que hoy me acerca a todo lo que me puede hacer feliz desde este lugar del crear.
Se lo dedico a ella, porque parte de la balanza positiva de mis 42 años, tiene mucho de su ayuda.
Por su pila y las flores que me tira, y que yo le devuelvo y así estamos...
Gracias por todo Pau!!! (bueno, ya me conoces, lo mío es onda cubito)
PD: Retomá tu blog que todavía extraño la felicidad matinal de ver tu nuevo post cada día!!!
domingo, 10 de junio de 2012
La mano que sala la masa
Entre todos los malos hábitos que logré juntar durante mi vida, uno de los más recientes es experimentar una receta nueva justo cuando tengo que llevar algo a una casa a la que estamos invitados.
Convengamos que me tengo fe, pero ya sabemos como es esto: puede fallar.
Y cuando falla, la vergüenza es doble: primero porque caigo con el típico paquetito de panadería (y es bastante imperdonable para quien se dice apasionada por las cosas dulces caseras) y segundo porque nunca falta un caído del catre que me diga: Qué rico esto Marce, lo hiciste vos?
Así que para evitar esos vericuetos, y teniendo ya mi cumple encima, ayer decidí probar la receta que encontré en blog de Marina de Galletitas de Amapola, Chocolate y Sal.
Cuando la lean van a ver que ella varió un poco la receta original... bueno yo hago lo mismo. Esa es otra costumbre que no voy a erradicar porque la llevo en los genes, ya me lo anunció mi madre (pero con disgusto, porque ella es muy buena cocinera pero siempre respeta las indicaciones).
Así que me la anoté en mi super cuaderno, fui a comprar semillas de amapola, calculé las proporciones de todo a la mitad (siempre hago eso la primera vez) y me puse a prepararla, mientras pensaba que me encantaría tener una cámara que saque buenas fotos en la cocina; y después pensé que mejor primero conseguía unas lindas cortinas porque las que hay ya están feas y... de repente descubrí que la masa no tomaba nunca la consistencia deseada. Le echo un poco más de harina? y si. Y otro poquito? Y si...
Cuando estaba al borde de decidir que esa receta estaba mal escrita, me di cuenta que yo había pifiado la proporcion: la mitad de 2 tazas de harina... no es 1/2 taza!
Corregido el error y luego del reposo indicado, empecé a pasar las galletas por las semillas de amapola y la sal, y me pareció que la sal era mucha y demasiado gruesa
Le comento al Biker: "diría sal gruesa o eso lo imaginé yo? Debería ir a buscar la receta".
Biker me dice: "esas galletas tienen chocolate y TIENEN SAL?????"
Señal de alarma y culpa a morir: Biker es hipertenso. Controlado, pero toma una pastillita para eso. Nunca lo mandaron a hacer una dieta, pero naturalmente cocinamos con poca sal o sin ella.
En qué estaba pensando? Qué clase de esposa malévola elige JUSTO esa receta?
Le digo: "Ay, cierto! Tu presión!"
Biker: "nooo, no lo digo por eso! No me convence la combinación!
Listo, quedamos así, el problema no es la presión...
Empiezo a sacarle granos de sal a las galletas antes de llevarlas al horno (así trabaja la culpa).
Se cocinan, las saco, y pruebo una luego de la cena. Rica, pero la sal se siente mucho. Lo miro al Biker que me ve desconfiado.
Se va a dormir.
Pongo las galletitas en una bandeja arriba de la heladera a resguardo del gato. Me voy a dormir.
No.
Vuelvo. Empiezo a "pelarle" la sal a las galletitas. A la 1 de la mañana.
Era eso, o no dormir en toda la noche, recordando La mano que mece la cuna...
PD: Hoy las probé y está más ricas que ayer! Y pienso que si Biker no come, mejor... todas para mi!
Convengamos que me tengo fe, pero ya sabemos como es esto: puede fallar.
Y cuando falla, la vergüenza es doble: primero porque caigo con el típico paquetito de panadería (y es bastante imperdonable para quien se dice apasionada por las cosas dulces caseras) y segundo porque nunca falta un caído del catre que me diga: Qué rico esto Marce, lo hiciste vos?
Así que para evitar esos vericuetos, y teniendo ya mi cumple encima, ayer decidí probar la receta que encontré en blog de Marina de Galletitas de Amapola, Chocolate y Sal.
Cuando la lean van a ver que ella varió un poco la receta original... bueno yo hago lo mismo. Esa es otra costumbre que no voy a erradicar porque la llevo en los genes, ya me lo anunció mi madre (pero con disgusto, porque ella es muy buena cocinera pero siempre respeta las indicaciones).
Así que me la anoté en mi super cuaderno, fui a comprar semillas de amapola, calculé las proporciones de todo a la mitad (siempre hago eso la primera vez) y me puse a prepararla, mientras pensaba que me encantaría tener una cámara que saque buenas fotos en la cocina; y después pensé que mejor primero conseguía unas lindas cortinas porque las que hay ya están feas y... de repente descubrí que la masa no tomaba nunca la consistencia deseada. Le echo un poco más de harina? y si. Y otro poquito? Y si...
Cuando estaba al borde de decidir que esa receta estaba mal escrita, me di cuenta que yo había pifiado la proporcion: la mitad de 2 tazas de harina... no es 1/2 taza!
Corregido el error y luego del reposo indicado, empecé a pasar las galletas por las semillas de amapola y la sal, y me pareció que la sal era mucha y demasiado gruesa
Le comento al Biker: "diría sal gruesa o eso lo imaginé yo? Debería ir a buscar la receta".
Biker me dice: "esas galletas tienen chocolate y TIENEN SAL?????"
Señal de alarma y culpa a morir: Biker es hipertenso. Controlado, pero toma una pastillita para eso. Nunca lo mandaron a hacer una dieta, pero naturalmente cocinamos con poca sal o sin ella.
En qué estaba pensando? Qué clase de esposa malévola elige JUSTO esa receta?
Le digo: "Ay, cierto! Tu presión!"
Biker: "nooo, no lo digo por eso! No me convence la combinación!
Listo, quedamos así, el problema no es la presión...
Empiezo a sacarle granos de sal a las galletas antes de llevarlas al horno (así trabaja la culpa).
Se cocinan, las saco, y pruebo una luego de la cena. Rica, pero la sal se siente mucho. Lo miro al Biker que me ve desconfiado.
Se va a dormir.
Pongo las galletitas en una bandeja arriba de la heladera a resguardo del gato. Me voy a dormir.
No.
Vuelvo. Empiezo a "pelarle" la sal a las galletitas. A la 1 de la mañana.
Era eso, o no dormir en toda la noche, recordando La mano que mece la cuna...
PD: Hoy las probé y está más ricas que ayer! Y pienso que si Biker no come, mejor... todas para mi!
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