domingo, 27 de marzo de 2011

Dibujito en la Playa

El finde pasado nos fuimos a Colonia.  Y encontré una ramita, y muuucha arena.  Dibujé un ratito, así, "a la que te criaste" (nadie me veía, obviamente).
Lo difícil fue fotografiar los matachitos que hice, porque por la luz que había no veía nada.
Así fue como le corté la oreja a este extraño gato, medio totoresco (de Totoro), pero gato al fin.

sábado, 26 de marzo de 2011

Abrir la puerta para ir a jugar

¿Sabes qué? Me gustaría ser niña otra vez.  No sufro de infantilismo ni soy una inmadura (bah, debería preguntarle a mi analista si tan engañada estoy...).
Lo digo porque a medida que vamos creciendo, vamos perdiendo no sólo la inocencia sino también la espontaneidad.  Yo al menos sé que la perdí en gran parte.  No me puedo dar el lujo de hacer alguna payasada por ahí, así nomás.  Y cuando las hago, a veces sin querer, estoy una noche recordando ese momento como el más oprobioso de toda mi vida... hasta que llegue otro momento peor, claro.
Me siento convertida en un tetrabrick de mi misma.  Cuando estoy en confianza no me pasa, pero acá, que no conozco a quien pueda visitar este blog (suponiendo que alguien lo hace), es cuando me viene la vergüenza toda junta.  La que corresponde... y un poco más, por las dudas.
Entonces, hacer una ilustración cae dentro de lo mismo. Paso una buena parte del ratito mínimo que le dedico a esto, a mirar la hoja en blanco, pensando que si no hago una genialidad no sirve.
A ver, quién me dijo a mi que esto era algo "útil"??  Nadie, mi cuadradito mental nomás.
Así que aquí tengo que cambiar las reglas: este es el lugar del dale, juguemos, porfi, juguemos un ratito... a que yo era una... una... una princesa que estaba encerrada en la casa de una bruja muy mala que se llamaba Acartonada, y venía un príncipe del reino Me importa un Pepino a rescatarme. Y yo me ponia tan contenta que empezaba a cantar muy mal, pero el principe me aplaudía, y si yo contaba chistes, el príncipe se tiraba al piso de la risa y pataleba y se le aflojaban los dientes de arriba (es que de chiquito había comido muchos caramelos), y nos sentábamos a hacer dibujitos con ramitas en la tierra y eramos muy felices por siempre (no comíamos perdices, porque preferíamos las milanesas de pollo con papas fritas y flan casero).
Dale? Dale que voy a abrir la puerta para ir a jugar?

viernes, 18 de marzo de 2011

Ssshhh

Este título hace referencia a dos cosas: el silencio que mantuve estos días, y la ilustración que voy a subir hoy.
La idea era ir haciendo posts con mis trabajos (bah, con los intentos de), pero hete aquí que tuve unos días complicaditos y no toqué ni un lápiz... excepto para hacer cuentas, con lo que me gustan.
Aparte, como lo que quiero hacer es algunas ilustraciones con diversas técnicas, es un delirio pensar que voy a tener lista una diaria... con suerte una semanal... CON SUERTE.
Esta vez no procrastiné, lo aseguro.
La calesita está en reparación, porque la última vez que me subí, se pasó (y me pasó de revoluciones). 
Ahora me voy a pasar un par de días afuera.  A mi regreso, le pondré pila al post. 
Mientras tanto, y sólo para acostumbrarme a subir lo que me gusta y lo que no también, dejo un trabajo que hice cuando tomé una clase de gesso.
Esa clase, fue una gentileza de un Sensei de la ilustración, pero no lo nombro porque no sé si le gusta que lo anden mencionando por ahí...
Gracias J.!!!

miércoles, 9 de marzo de 2011

Variaciones de Caperucita (boceto 1)

Tengo una amiga que es la embajadora de Caperucita Roja.  Cada vez que viaja o alguien lo hace, pide que le traigan libros con ilustraciones copadas. 
Y como realmente consigue cosa muuuy buenas, una termina queriendo tener todo lo que se pueda de Caperucita (menos esa abuela con gigantismo, que termina siendo un lobo feroz... en qué morbosa cabeza cabe?  Reite de Disney).
Siendo ella tan fanática, se me ocurrió hacerle un par de láminas con este personaje y así subsanar los regalos de cumpleaños que le debo.
Me va a llevar tiempo, lo sé. Nadie me corre. Y no voy a cancherear diciendo que voy a hacer mil dibujos, porque este es un blog para HACER, no para disimular que hago.

Por lo pronto, hoy dejo acá un boceto muy primitivo, muuuuuy.  (Y con una foto horriblemente sacada; 
prometo un scanner apenas pueda... después no sé qué excusa voy a inventar cuando se vea mal lo que subo, juaa).

Acá va entonces la Variación #1: la protesta de Caperucita.


martes, 8 de marzo de 2011

Living la vida loca

Este fin de semana, mi marido arrancó sus vacaciones.  Digo “sus” porque se fue a hacer un viaje a la montaña con otros dos amigos, y yo me quedé acá en Buenos Aires.  No es que me excluyó. Simplemente no están dadas las condiciones físicas (las mías… soy alérgica al deporte), ni las económicas, ni las psicológicas: no tengo vértigo, me dan pánico las alturas (o lo que yo considere como tal).

Así las cosas, me quedé en casita y, como si estuviera por hacer algo extremadamente liberador y loco dije “Uy!  Voy a ponerme a ordenar y a tirar porquerías!”.
Si, si… ese fue mi plan primordial este finde.
Y a eso me dediqué.  Avancé menos de lo que hubiera querido, pero es porque empecé por los placares, y me embalé tanto que ordené hasta la ropa de mi marido (obsesiva cambiando de percha: si es pantalón pesado, en percha de madera… en fin). Lave, planché como me enseñó mi mamá...

Y todo lo hacía pensando en las bondades de este feriado doble, que me permitía ponerme al día con estos quehaceres domésticos, que siempre voy postergando por falta de tiempo en la semana. Diría que estaba contenta.

Mientras planchaba, me puse a pensar que el post de hoy debía ser una ilustración por el Día de la Mujer, un saludito simple.

Ahí nomás se me vino a la mente la paradoja de este día: mi marido está de joda, y mi feriado fue trabajo hogareño extra? Y ni te imaginas la lista de diferencias concernientes a este tema que tomó forma en mi cabeza.  Así, en un ida y vuelta de plancha.
Obviamente se me fue la “contentura”.

Es que en un segundo capté la cruda realidad: la liberación fue y es nuestra, pero el control sigue siendo de los hombres… inclusive el remoto.

En fin, igual vale el saludo: