Hace un par de años, cansada de mi trabajo de oficina y con poco tiempo para ejercer mi profesión (que ahora momentáneamente abandoné), recibí un mensaje que fue, sin lugar a dudas, el comienzo de un nuevo camino:
Che, me anoté en el curso de ilustración infantil del sótano blanco. Ya no quedan más vacantes, pero llama y pedí que te dejen el lista de espera.
Era Pau, y no lo dijo tan fríamente como se lee acá, porque ella siempre está entusiasmada. Si la conocés, sabes que cuando habla de algo que le apasiona, le brillan los ojos. Y me contagió tanto el entusiasmo que me anoté yo también y hasta insistí para que me dieran una vacante. Y entramos las dos juntas.
Empecé a conectarme con algo que me gustaba mucho cuando era chica: dibujar.
Volvió a pasar lo mismo con el taller de Sonia Esplugas. Otra vez fui, por la pila de Pau.
Ahí empecé a ver que sí podía dibujar, pero me faltaba soltarme, darle vuelo a mis ganas.
El año pasado apareció un nuevo mensaje de Pau: el taller de Maminas.
Y me anoté, y ella se fue a México por laburo y yo me encontré de repente haciendo muñecos y disfrutando ese proceso. Tanto que quiero seguir, que me compré la máquina y que estoy esperando que venga mi madre de visita para que me explique de telas, y moldes y esas cosas (y mi madre todavía no puede creer que esto esté sucediendo).
Hoy, en mi cumpleaños, quise dedicarle este post a Pau, mi primita del alma, la que me "tocaba" cuidar en las reuniones familiares (porque siempre fue tan pila que de chiquita, los otros primos no le tenían paciencia), la que no se iba a acostar cuando se quedaban a dormir en casa, hasta que yo no fuera con ella, la que siendo re piojito inventaba historias en el quincho de la quinta de Rodriguez... la grosa que hoy me acerca a todo lo que me puede hacer feliz desde este lugar del crear.
Se lo dedico a ella, porque parte de la balanza positiva de mis 42 años, tiene mucho de su ayuda.
Por su pila y las flores que me tira, y que yo le devuelvo y así estamos...
Gracias por todo Pau!!! (bueno, ya me conoces, lo mío es onda cubito)
PD: Retomá tu blog que todavía extraño la felicidad matinal de ver tu nuevo post cada día!!!
martes, 12 de junio de 2012
domingo, 10 de junio de 2012
La mano que sala la masa
Entre todos los malos hábitos que logré juntar durante mi vida, uno de los más recientes es experimentar una receta nueva justo cuando tengo que llevar algo a una casa a la que estamos invitados.
Convengamos que me tengo fe, pero ya sabemos como es esto: puede fallar.
Y cuando falla, la vergüenza es doble: primero porque caigo con el típico paquetito de panadería (y es bastante imperdonable para quien se dice apasionada por las cosas dulces caseras) y segundo porque nunca falta un caído del catre que me diga: Qué rico esto Marce, lo hiciste vos?
Así que para evitar esos vericuetos, y teniendo ya mi cumple encima, ayer decidí probar la receta que encontré en blog de Marina de Galletitas de Amapola, Chocolate y Sal.
Cuando la lean van a ver que ella varió un poco la receta original... bueno yo hago lo mismo. Esa es otra costumbre que no voy a erradicar porque la llevo en los genes, ya me lo anunció mi madre (pero con disgusto, porque ella es muy buena cocinera pero siempre respeta las indicaciones).
Así que me la anoté en mi super cuaderno, fui a comprar semillas de amapola, calculé las proporciones de todo a la mitad (siempre hago eso la primera vez) y me puse a prepararla, mientras pensaba que me encantaría tener una cámara que saque buenas fotos en la cocina; y después pensé que mejor primero conseguía unas lindas cortinas porque las que hay ya están feas y... de repente descubrí que la masa no tomaba nunca la consistencia deseada. Le echo un poco más de harina? y si. Y otro poquito? Y si...
Cuando estaba al borde de decidir que esa receta estaba mal escrita, me di cuenta que yo había pifiado la proporcion: la mitad de 2 tazas de harina... no es 1/2 taza!
Corregido el error y luego del reposo indicado, empecé a pasar las galletas por las semillas de amapola y la sal, y me pareció que la sal era mucha y demasiado gruesa
Le comento al Biker: "diría sal gruesa o eso lo imaginé yo? Debería ir a buscar la receta".
Biker me dice: "esas galletas tienen chocolate y TIENEN SAL?????"
Señal de alarma y culpa a morir: Biker es hipertenso. Controlado, pero toma una pastillita para eso. Nunca lo mandaron a hacer una dieta, pero naturalmente cocinamos con poca sal o sin ella.
En qué estaba pensando? Qué clase de esposa malévola elige JUSTO esa receta?
Le digo: "Ay, cierto! Tu presión!"
Biker: "nooo, no lo digo por eso! No me convence la combinación!
Listo, quedamos así, el problema no es la presión...
Empiezo a sacarle granos de sal a las galletas antes de llevarlas al horno (así trabaja la culpa).
Se cocinan, las saco, y pruebo una luego de la cena. Rica, pero la sal se siente mucho. Lo miro al Biker que me ve desconfiado.
Se va a dormir.
Pongo las galletitas en una bandeja arriba de la heladera a resguardo del gato. Me voy a dormir.
No.
Vuelvo. Empiezo a "pelarle" la sal a las galletitas. A la 1 de la mañana.
Era eso, o no dormir en toda la noche, recordando La mano que mece la cuna...
PD: Hoy las probé y está más ricas que ayer! Y pienso que si Biker no come, mejor... todas para mi!
Convengamos que me tengo fe, pero ya sabemos como es esto: puede fallar.
Y cuando falla, la vergüenza es doble: primero porque caigo con el típico paquetito de panadería (y es bastante imperdonable para quien se dice apasionada por las cosas dulces caseras) y segundo porque nunca falta un caído del catre que me diga: Qué rico esto Marce, lo hiciste vos?
Así que para evitar esos vericuetos, y teniendo ya mi cumple encima, ayer decidí probar la receta que encontré en blog de Marina de Galletitas de Amapola, Chocolate y Sal.
Cuando la lean van a ver que ella varió un poco la receta original... bueno yo hago lo mismo. Esa es otra costumbre que no voy a erradicar porque la llevo en los genes, ya me lo anunció mi madre (pero con disgusto, porque ella es muy buena cocinera pero siempre respeta las indicaciones).
Así que me la anoté en mi super cuaderno, fui a comprar semillas de amapola, calculé las proporciones de todo a la mitad (siempre hago eso la primera vez) y me puse a prepararla, mientras pensaba que me encantaría tener una cámara que saque buenas fotos en la cocina; y después pensé que mejor primero conseguía unas lindas cortinas porque las que hay ya están feas y... de repente descubrí que la masa no tomaba nunca la consistencia deseada. Le echo un poco más de harina? y si. Y otro poquito? Y si...
Cuando estaba al borde de decidir que esa receta estaba mal escrita, me di cuenta que yo había pifiado la proporcion: la mitad de 2 tazas de harina... no es 1/2 taza!
Corregido el error y luego del reposo indicado, empecé a pasar las galletas por las semillas de amapola y la sal, y me pareció que la sal era mucha y demasiado gruesa
Le comento al Biker: "diría sal gruesa o eso lo imaginé yo? Debería ir a buscar la receta".
Biker me dice: "esas galletas tienen chocolate y TIENEN SAL?????"
Señal de alarma y culpa a morir: Biker es hipertenso. Controlado, pero toma una pastillita para eso. Nunca lo mandaron a hacer una dieta, pero naturalmente cocinamos con poca sal o sin ella.
En qué estaba pensando? Qué clase de esposa malévola elige JUSTO esa receta?
Le digo: "Ay, cierto! Tu presión!"
Biker: "nooo, no lo digo por eso! No me convence la combinación!
Listo, quedamos así, el problema no es la presión...
Empiezo a sacarle granos de sal a las galletas antes de llevarlas al horno (así trabaja la culpa).
Se cocinan, las saco, y pruebo una luego de la cena. Rica, pero la sal se siente mucho. Lo miro al Biker que me ve desconfiado.
Se va a dormir.
Pongo las galletitas en una bandeja arriba de la heladera a resguardo del gato. Me voy a dormir.
No.
Vuelvo. Empiezo a "pelarle" la sal a las galletitas. A la 1 de la mañana.
Era eso, o no dormir en toda la noche, recordando La mano que mece la cuna...
PD: Hoy las probé y está más ricas que ayer! Y pienso que si Biker no come, mejor... todas para mi!
sábado, 9 de junio de 2012
Todo para último momento!
En realidad la frase completa sería "Siempre dejan todo para último momento"!, y la solía repetir mi madre los domingos a la noche cuando "oh, sorpresa" recordábamos que nos faltaba algo importantísimo para el lunes.
Qué culpa teníamos de que siempre pidieran las cosas más importantes antes del fin de semana!
Y bueno, a fuerza de repetir actos, se genera un hábito. Y yo, en ese sentido, soy muy habituada.
Así que, teniendo mañana clase en el taller de muñecos, decidí que no estaría mal tratar de hacer, por lo menos, uno de los títeres que teníamos pendientes. Claro, digo títeres y pueden pensar que es algo difícil, pero no... son títeres de dedo!!!
Encima, con el agravante de que este año, la mitad de los muñecos los tengo inconclusos (y si, la jirafa sigue sin ojos, como ya comenté en otro post por ahí).
Ya me estaba sintiendo como Felipe, el amigo de Mafalda: sin hacer la tarea y con esa maldita angustia que tampoco me dejaba disfrutar del ocio.
Entonces otra vez, me encontré cosiendo un viernes a la noche, pero no cualquier viernes, sino un viernes, pre taller. Me apuré y terminé (casi, le faltan los bigotes) el conejo. Aplauso para mi, porque lo hice antes de cenar (Gracias Biker que cocinaste vos!).
Ahora me voy a dormir con la conciencia un poquito más tranquila.
Y obvio, como cuando era chica, antes de acostarme le doy un beso al conejo sin bigotes y al gato sin uñitas... tampoco soy la mujer Maravilla, che!
PD: Mala la calidad de la imágen... pero no sé si es que tengo una maquinita muy mala o soy peor fotógrafa de lo que creía!
Qué culpa teníamos de que siempre pidieran las cosas más importantes antes del fin de semana!
Y bueno, a fuerza de repetir actos, se genera un hábito. Y yo, en ese sentido, soy muy habituada.
Así que, teniendo mañana clase en el taller de muñecos, decidí que no estaría mal tratar de hacer, por lo menos, uno de los títeres que teníamos pendientes. Claro, digo títeres y pueden pensar que es algo difícil, pero no... son títeres de dedo!!!
Encima, con el agravante de que este año, la mitad de los muñecos los tengo inconclusos (y si, la jirafa sigue sin ojos, como ya comenté en otro post por ahí).
Ya me estaba sintiendo como Felipe, el amigo de Mafalda: sin hacer la tarea y con esa maldita angustia que tampoco me dejaba disfrutar del ocio.
Entonces otra vez, me encontré cosiendo un viernes a la noche, pero no cualquier viernes, sino un viernes, pre taller. Me apuré y terminé (casi, le faltan los bigotes) el conejo. Aplauso para mi, porque lo hice antes de cenar (Gracias Biker que cocinaste vos!).
Ahora me voy a dormir con la conciencia un poquito más tranquila.
Y obvio, como cuando era chica, antes de acostarme le doy un beso al conejo sin bigotes y al gato sin uñitas... tampoco soy la mujer Maravilla, che!
PD: Mala la calidad de la imágen... pero no sé si es que tengo una maquinita muy mala o soy peor fotógrafa de lo que creía!
domingo, 3 de junio de 2012
Galletitas con Chips de Chocolate - Versión No Original
Aclaro que no es la original, porque yo tengo una que es mi caballito de batalla.
Pero cuando empecé a hacerla esta mañana, mientras preparaba todos los ingredientes, encontré esta receta que me habían dado en el paraíso repostero, y decidí probarla...
Ingredientes:
100 g de manteca blanda.
120 g de azúcar negra.
45 g de azúcar.
1 huevo.
3/4 de cdita. de esencia de vainilla (yo prefiero usar ralladura de naranja - o limón en este caso-)
210 g de harina común.
1/2 cdita. de bicarbonato de sodio.
3/4 cdita. de sal
60 g de chips de chocolate (la receta decía 170g, pero no me alcanzaban... yo lo dejo librado al gusto del consumidor)
Opcional: 1/2 taza de nueces.
Preparación:
Precalentar el horno a temperatura media (eso dice la receta, yo nunca lo leí).
Batir a punto crema la manteca blanda con los dos tipos de azúcar. Incorporar el huevo y la esencia de vainilla (o ralladura).
Agregar los ingredientes secos tamizados y unir integrando los chips de chocolate (y las nueces picadas grandes, si eligieron ponerlas).
Colocar la preparación por cucharaditas, bien separadas unas de otras, sobre una placa enmantecada y enharinada. La verdad es que yo hice unas semi tortitas y la placa la dejé así como estaba y no tuve ningún problema para sacarlas... creo que tienen suficiente manteca para no pegarse.
Hornear por 15 minutos aprox... Si tienen un horno como el mío, que cocina desparejo, tomen el recaudo de dar vuelta la fuente, para que no se quemen la mitad de las galletitas.
Retirar, dejar enfriar y servir con un rico café, en el cumple 92 de la nonna.
Llevar la receta memorizada, para no quedar como una improvisada cuando te la pidan...
Tengo la mala costumbre de improvisar justo cuando tengo que llevar algo a una reunión... menos mal que salieron riquísimas. Obvio, las testeamos con Biker antes de ir!
Pero cuando empecé a hacerla esta mañana, mientras preparaba todos los ingredientes, encontré esta receta que me habían dado en el paraíso repostero, y decidí probarla...
Ingredientes:
100 g de manteca blanda.
120 g de azúcar negra.
45 g de azúcar.
1 huevo.
3/4 de cdita. de esencia de vainilla (yo prefiero usar ralladura de naranja - o limón en este caso-)
210 g de harina común.
1/2 cdita. de bicarbonato de sodio.
3/4 cdita. de sal
60 g de chips de chocolate (la receta decía 170g, pero no me alcanzaban... yo lo dejo librado al gusto del consumidor)
Opcional: 1/2 taza de nueces.
Preparación:
Precalentar el horno a temperatura media (eso dice la receta, yo nunca lo leí).
Batir a punto crema la manteca blanda con los dos tipos de azúcar. Incorporar el huevo y la esencia de vainilla (o ralladura).
Agregar los ingredientes secos tamizados y unir integrando los chips de chocolate (y las nueces picadas grandes, si eligieron ponerlas).
Colocar la preparación por cucharaditas, bien separadas unas de otras, sobre una placa enmantecada y enharinada. La verdad es que yo hice unas semi tortitas y la placa la dejé así como estaba y no tuve ningún problema para sacarlas... creo que tienen suficiente manteca para no pegarse.
Hornear por 15 minutos aprox... Si tienen un horno como el mío, que cocina desparejo, tomen el recaudo de dar vuelta la fuente, para que no se quemen la mitad de las galletitas.
Retirar, dejar enfriar y servir con un rico café, en el cumple 92 de la nonna.
Llevar la receta memorizada, para no quedar como una improvisada cuando te la pidan...
Tengo la mala costumbre de improvisar justo cuando tengo que llevar algo a una reunión... menos mal que salieron riquísimas. Obvio, las testeamos con Biker antes de ir!
Etiquetas:
chocolate,
dulces,
galletitas,
para convidar,
recetas
viernes, 1 de junio de 2012
Crimen y Castigo
Y no, la verdad es que no voy a hablar de la obra de Dostoievski, porque todavía no la leí.
Pasó que me quedé enganchada con el tema de mi infancia, y me vino este recuerdo:
Corría el año 1976, y en un primer grado de una escuela del barrio de Flores, dos compañeritas (mías), acaban de pelearse, sellando esa contienda con el terrible "corto mano, corto fierro".
Una de ellas es Mariela, MI amiga en ese entonces. La otra es Lorena, una compañera nomás.
Lorena me convida un Sugus de limón, acepto porque siempre fueron y serán mis favoritos.
Le pregunto si le convida a Mariela y me dice: "noo, a ella nooo!" La verdad no recuerdo si fue una negativa o una orden rotunda.
Lo que si recuerdo, es que, armada de indignación y mucha osadía, apenas pude, hice la gran Robin Hood y le saqué a Lorena del bolsillo del guardapolvo, el paquetito de caramelos y le dí uno a Mariela.
Digamos que fui honesta, porque no sólo no tomé otro caramelo para mí, sino que le avisé a Lorena que le devolvía el paquete y el motivo por el que se lo había sacado... si, confesé mi crimen, con prueba del delito y todo.
En el recreo, la vi a Lorena con su amigota, llamando a su hermana, que cursaba el tercer grado en la misma escuela. Me acuerdo que me dijo: "no la estoy llamando a mi hermana, eh?" Yo ni siquiera entendí por qué me lo aclaraba (qué inocente por favor!)
Ahora pienso que Lorena era descaradamente mentirosa.
Al ratito caen Lorena, la amigota y Claudia, la hermana de Lorena. Resulta ser que Claudia era muy temperamental para mi gusto, y me gritaba como una desaforada. Me encaró con una pregunta que era una acusación "vos le sacaste un caramelo a mi hermanaaaa?"
Gritó, gritó y dijo cosas que ni recuerdo, pero lo esencial no me lo olvido más: la niña, cerró su enojo con esta amenaza: "si mañana no le traes UN PAQUETE de caramelos a mi hermana, a tu papá y a tu mamá les va a pesar mucho! Entendiste?" Acompañaba con su puño pegándole a su otra mano, no les miento.
Dije que sí, pero la verdad no le había entendido. Saben lo que significó para mi "les va a pesar mucho"? Me imaginé a mis padres, siendo aplastados por un sujeto enorme, como un luchador de sumo, que les saltaba encima una y otra vez. Admito que ahí hay algo de los dibujitos animados que miraba, seguro.
La sola imagen me llené de un terror tal, que esa tarde que justo mi mamá y la de Mariela salieron a hacer compras con nosotras, intentamos vanamente que nos compraran un paquete de Sugus.
Sin el paquete, y con el temor de lo que a mis papás les ocurriría, a la noche me largué a llorar y volví a confesar mi crimen, esta vez a mi mamá. Me ligué un reto por el robo original, pero el paquete me lo compraron con una condición: solamente iba a restituir el caramelo que había sacado, qué se pensaba esa mocosa!.
Aprendí:
- que "pesar mucho" no solo significa tener mucho peso... aunque el sentido que tenía esta frase en realidad era temible porque casi mafioso.
- que no tenía que juntarme más con Lorena y evitar de todos los modos posibles, que me invitara a su casa, o peor, que supiera donde yo vivía...
- que Robin Hood es un personaje de ficción y en la vida real, para hacer justicia por los que menos tienen, el camino no es el robo.
Lástima que ese sólo hecho, bastó para perder la osadía por el resto de mi vida.
Y todo por un Sugus!
PD: De más está decir que los nombres de las protagonistas están cambiados para mantener su identidad reservada (lo hice por mí más que nada... jeje)
Pasó que me quedé enganchada con el tema de mi infancia, y me vino este recuerdo:
Corría el año 1976, y en un primer grado de una escuela del barrio de Flores, dos compañeritas (mías), acaban de pelearse, sellando esa contienda con el terrible "corto mano, corto fierro".
Una de ellas es Mariela, MI amiga en ese entonces. La otra es Lorena, una compañera nomás.
Lorena me convida un Sugus de limón, acepto porque siempre fueron y serán mis favoritos.
Le pregunto si le convida a Mariela y me dice: "noo, a ella nooo!" La verdad no recuerdo si fue una negativa o una orden rotunda.
Lo que si recuerdo, es que, armada de indignación y mucha osadía, apenas pude, hice la gran Robin Hood y le saqué a Lorena del bolsillo del guardapolvo, el paquetito de caramelos y le dí uno a Mariela.
Digamos que fui honesta, porque no sólo no tomé otro caramelo para mí, sino que le avisé a Lorena que le devolvía el paquete y el motivo por el que se lo había sacado... si, confesé mi crimen, con prueba del delito y todo.
En el recreo, la vi a Lorena con su amigota, llamando a su hermana, que cursaba el tercer grado en la misma escuela. Me acuerdo que me dijo: "no la estoy llamando a mi hermana, eh?" Yo ni siquiera entendí por qué me lo aclaraba (qué inocente por favor!)
Ahora pienso que Lorena era descaradamente mentirosa.
Al ratito caen Lorena, la amigota y Claudia, la hermana de Lorena. Resulta ser que Claudia era muy temperamental para mi gusto, y me gritaba como una desaforada. Me encaró con una pregunta que era una acusación "vos le sacaste un caramelo a mi hermanaaaa?"
Gritó, gritó y dijo cosas que ni recuerdo, pero lo esencial no me lo olvido más: la niña, cerró su enojo con esta amenaza: "si mañana no le traes UN PAQUETE de caramelos a mi hermana, a tu papá y a tu mamá les va a pesar mucho! Entendiste?" Acompañaba con su puño pegándole a su otra mano, no les miento.
Dije que sí, pero la verdad no le había entendido. Saben lo que significó para mi "les va a pesar mucho"? Me imaginé a mis padres, siendo aplastados por un sujeto enorme, como un luchador de sumo, que les saltaba encima una y otra vez. Admito que ahí hay algo de los dibujitos animados que miraba, seguro.
La sola imagen me llené de un terror tal, que esa tarde que justo mi mamá y la de Mariela salieron a hacer compras con nosotras, intentamos vanamente que nos compraran un paquete de Sugus.
Sin el paquete, y con el temor de lo que a mis papás les ocurriría, a la noche me largué a llorar y volví a confesar mi crimen, esta vez a mi mamá. Me ligué un reto por el robo original, pero el paquete me lo compraron con una condición: solamente iba a restituir el caramelo que había sacado, qué se pensaba esa mocosa!.
Aprendí:
- que "pesar mucho" no solo significa tener mucho peso... aunque el sentido que tenía esta frase en realidad era temible porque casi mafioso.
- que no tenía que juntarme más con Lorena y evitar de todos los modos posibles, que me invitara a su casa, o peor, que supiera donde yo vivía...
- que Robin Hood es un personaje de ficción y en la vida real, para hacer justicia por los que menos tienen, el camino no es el robo.
Lástima que ese sólo hecho, bastó para perder la osadía por el resto de mi vida.
Y todo por un Sugus!
PD: De más está decir que los nombres de las protagonistas están cambiados para mantener su identidad reservada (lo hice por mí más que nada... jeje)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



